lunes, 7 de febrero de 2011

¿Vale la pena orar?

Jesús nos enseñó a pedir la voluntad del Padre: Mt 6.10
El Espiritu Santo intercede por nosotros, diciendo lo que Dios quiere oír: Rm 8.27
Dios sólo hace lo que quiere y lo que Dios quiere siempre es lo mejor: Rm 12.2

Por regla, hablar con alguien que sólo hace lo que quiere, deja poco espacio para quien habla con él. Muchas veces queremos hacer lo contrario, hablando sólo nosotros y no permitiendo que, quien finalmente hace su voluntad, hable. Aquí caben las palabras de C.S. Lewis: "No oro para que Dios haga mi voluntad, sino para que Dios me pueda adecuar a la voluntad de Él"
Siendo así, da la impresión de que no vale la pena orar.

Pero nuestras oraciones ¡están en vasos de oro!: Ap 5.8
Y nosotros, los que creemos, somos sacerdotes que reinan: Ap 5.10
Y los sacerdotes reinan por medio de la oración:

A Abraham le fue atendida una oración que no conseguía siquiera verbalizar.
Porque Abraham, orando por Sodoma, pidió que, si se encontraban 10 justos, Dios perdonara las ciudades, pero los ángeles no encontraron tal número de personas: Gn 18.16-33
Abraham, al orar, recordó a Lot y Dios salvó a Lot por causa de la oración de Abraham: Gn 19.29
Moisés ordenó que el pueblo de Israel luchara contra los amalecitas. Aarón y Hur procuraron que la oración intercesora de Moisés fuera permanente, afirmando los brazos de Moisés, hasta que los amalecitas fueron derrotados: Ex 17.9-13
Josué oró y Dios detuvo el movimiento del Universo: Js 10.6-15
“Nunca antes ni después ha habido un día como aquél; fue el día en que el Señor obedeció la orden de un *ser humano. ¡No cabe duda de que el Señor estaba peleando por Israel!” Js 10.14

Ana, movida por la aflicción y por un exceso de ansiedad, oró por un hijo.
Elí, el Sumo Sacerdote, quien primeramente la acusó de estar ebria, cuando comprendió lo que sucedía, la bendijo.
Y Dios le concedió un hijo, Samuel, porque Dios se acordó de ella: 1Sm 1.10-20

Un ángel luchó 21 días contra las potestades de Persia, para atender la oración de Daniel. El ángel dijo: "Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí": Dn 10.10-14

Jesús, a causa de una petición, hizo un milagro para que la fiesta y la alegría pudieran continuar : Jn 2. 1-11
Jesús atendió la necesidad de una mujer que intercedió: Mc 7.24-30
Jesús invitó a orar para que Dios impida que lo inevitable ocurra: Mt 24.20
Jesús dijo que, si un juez injusto pudo atender al clamor de una persona, aún más lo hará Dios, quien es juez justo: Lc 18.1-8

Por principio y por definición, todo deseo de orar proviene sólo de Dios.
Pablo oró para salvación de quienes estaban con él, a pesar de haber advertido de lo que podría suceder, y Dios así lo hizo: Hch 27.9-26

Dios realmente hace lo que quiere. Y así debe ser, porque lo que Dios quiere siempre es lo mejor. Pero vale la pena orar por la voluntad de Dios, porque nuestro Dios ¡es mucho más incluyente de lo que cualquier ser humano puede siquiera imaginar!

Texto del pastor Ariovaldo Ramos. Traducido y adaptado por Jano Molina

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